"La situación será bastante grave, incluso si el estrecho de Ormuz se
reabre mañana, pero si la guerra se prolonga un mes o más, se convertirá
en una crisis verdaderamente espantosa, sin precedentes", advirtió un
experto.
La guerra en Oriente Medio, desatada el pasado 28 de febrero tras el
ataque de EE.UU. e Israel contra Irán, detonará otra crisis inminente,
la de los fertilizantes, que será tanto peor cuanto más duren las
hostilidades, advierte el diario británico The Telegraph.
El
conflicto bélico ha afectado directamente al epicentro de la producción
mundial de fertilizantes, sustancia clave para la agricultura, ya que permite aumentar los rendimientos de los cultivos, llegando incluso a duplicarlos o triplicarlos.
En concreto, se ha interrumpido el suministro de urea, amoníaco y azufre durante 27 días cruciales del calendario agrícola.
Un tercio de las exportaciones mundiales de urea y la mitad de las de
azufre provienen de Catar y los países del Golfo. Algunos suministros
llegan desde Irán, pero la mayor parte permanece bloqueada.
"Esta
crisis se produce justo cuando las principales zonas agrícolas del
hemisferio norte se acercan a la temporada de siembra de primavera y
cuando Australia se prepara para la siembra de invierno", reza el medio.
"Es un cisne negro de proporciones catastróficas", añade.
Abdolreza
Abbassian, exjefe de materias primas de la Organización de las Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cree que los
mercados aún no parecen comprender la gravedad de lo que ya se avecina.
"Sin precedentes"
"La situación será bastante grave, incluso si el estrecho de Ormuz
se reabre mañana, pero si la guerra se prolonga un mes o más, se
convertirá en una crisis verdaderamente espantosa, sin precedentes",
advirtió el experto.
Por su parte, Jean-Marie Paugam, de la
Organización Mundial del Comercio, declaró que la crisis de los
fertilizantes representa una amenaza inmediata mayor que la crisis del petróleo y el gas. "Es la principal preocupación hoy.
Todos los cereales principales son vulnerables, al igual que los
piensos, y el efecto se seguirá acumulando durante el próximo año. Hay
países donde la gente morirá de hambre si no recibe sus importaciones", lamentó.
Almacenar
fertilizantes es costoso y la mayoría de los países operan con un
sistema de producción justo a tiempo. Las reservas mundiales son
escasas. La mitad del inventario total se encuentra en China, el único país preparado para afrontar hambrunas.
No
existe un organismo equivalente a la Agencia Internacional de Energía
en el mundo de los fertilizantes, por lo que ninguna institución mundial
es capaz de coordinar la liberación de grandes reservas en caso de
emergencia.
Alexandra Prokopenko, del Centro Carnegie Rusia Eurasia, advierte que debemos prepararnos para tres crisis consecutivas que se sucederán lentamente durante el próximo año: la crisis de los fertilizantes ya está en marcha; la caída en el rendimiento de los cultivos se producirá en otoño; y la inflación alimentaria llegará en 2027.
Agresión a Irán
La madrugada del sábado 28 de febrero, Israel y EE.UU. iniciaron una agresión conjunta contra Irán con el objetivo declarado de "eliminar las amenazas" de la República Islámica.
Los bombardeos causaron la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí,y de varios altos cargos militares, entre ellos el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani; el comandante de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani; y el ministro de Inteligencia, Esmaeil Khatib. Mojtabá Jameneí, hijo del fallecido líder supremo, fue elegido como su sucesor.
Como represalia por la agresión, Teherán ha lanzado decenas de oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y contra bases estadounidenses en países de Oriente Medio. Además, la República Islámica realizó una serie de ataques masivos, que alcanzaron "instalaciones
petroleras vinculadas a Estados Unidos" en varios países de Oriente
Medio, en respuesta a los ataques contra su infraestructura energética.
Asimismo, Irán bloqueó casi por completo el estrecho de Ormuz,
ruta marítima por donde circula alrededor de 20 % de todo el petróleo y
el gas que se comercia en el mundo, lo que ha disparado los precios de
los combustibles.
Nota cortesía:
Fuente de información:
Redacción RT en Español (29 de marzo de 2026). "Un cisne negro de proporciones catastróficas": la otra inminente crisis que desatará la guerra en Oriente Medio. RT en Español. Rusia. Recuperado el 29 de marzo de 2026 de: https://actualidad.rt.com/actualidad/595952-cisne-negro-guerra-detonar-inminente-crisis
Imágenes tomadas de la red. Todos los créditos y derechos de autor a sus propietarios.
En el fondo oscuro del mar de Noruega yace un submarino que el mundo no
debería olvidar. Casi cuatro décadas después de hundirse, el K-278
Komsomolets sigue allí, liberando radionucleidos al océano.
A casi dos kilómetros bajo la superficie del mar de Noruega, en
oscuridad permanente y bajo una presión aplastante, yace desde hace casi
cuatro décadas el submarino soviético K-278 Komsomolets: uno de los
vestigios más inquietantes de la Guerra Fría.
El Komsomolets era un submarino singular: el único de ataque nuclear construido con un casco interior y exterior de aleación de titanio, una característica que le permitía alcanzar profundidades inaccesibles para cualquier otra embarcación de su época.
Su historia terminó el 7 de abril de 1989. Un incendio en el
compartimento trasero se transformó en un soplete alimentado por el aire
comprimido de una tubería rota. De los 69 tripulantes, solo 27
sobrevivieron. Y lo que quedó en el fondo del mar no fue solo un
naufragio, sino el inicio de un riesgo radiactivo a largo plazo.
Un ROV documenta las fugas radiactivas
Durante décadas, la vigilancia del pecio se hizo principalmente desde
buques de superficie. Pero en julio de 2019, investigadores noruegos
enviaron un vehículo operado a distancia (ROV) llamado Ægir 6000
directamente al lugar. En cuatro inmersiones, el ROV recogió muestras de
agua, sedimentos y organismos marinos, y documentó el estado del
submarino con sonar y video.
Las cámaras permitieron observar directamente algo que
investigaciones anteriores ya habían detectado indirectamente: emisiones
visibles procedentes del interior del submarino. Los escapes se
originaban en diferentes puntos del casco, como una ventilación del
reactor y una estructura metálica adyacente. No eran continuas, sino
intermitentes, pero indicaban que el reactor seguía liberando radionucleidos al océano.
Recopilar esos datos en 2019 fue una cosa. Analizarlos en
profundidad, otra. Ahora, el estudio que publica el equipo liderado por
el radioecólogo Justin Gwynn, de la Autoridad Noruega de Radiación y
Seguridad Nuclear, presenta el análisis completo de los datos recogidos
durante aquella misión: una evaluación de las fugas, sus posibles puntos
de origen y sus efectos en el ecosistema del fondo marino.
Radiactividad elevada cerca del reactor, impacto local limitado
Las conclusiones son preocupantes en cuanto a las cifras, aunque
relativamente tranquilizadoras en cuanto al impacto real. Según el
estudio, las muestras tomadas junto al conducto de ventilación revelaron
niveles de estroncio-90 y cesio-137 que alcanzaban concentraciones
hasta 400.000 y 800.000 veces superiores, respectivamente, a los valores
habituales en el mar de Noruega.
Los análisis de plutonio y uranio indican además que el combustible
nuclear contenido en el reactor está sufriendo un proceso continuo de
corrosión.
Sin embargo, a pocos metros del submarino, esos radionucleidos se
diluyen rápidamente en el agua que rodea al pecio. Los sedimentos,
esponjas, corales y anémonas que viven sobre el pecio muestran niveles
solo ligeramente elevados de cesio, sin deformidades ni daños visibles. Y
los programas de monitorización no han detectado concentraciones
inusuales de radionucleidos artificiales en el mar de Noruega.
"Las emisiones del reactor se han producido durante más de 30 años,
pero hay pocos indicios de acumulación de radionucleidos en el entorno
cercano al submarino, ya que los radionucleidos liberados parecen
diluirse rápidamente en el agua de mar circundante", concluyen los
investigadores en su estudio.
Una amenaza contenida, pero aún bajo vigilancia
Una de las sorpresas del análisis es el buen estado de reparaciones
realizadas en 1994. Ante la evidencia de que las ojivas nucleares
estaban expuestas al océano, la Rusia de Boris Yeltsin
envió un equipo que selló los tubos lanzatorpedos con tapones de
titanio y reforzó otras zonas comprometidas. Treinta años después, esos
parches siguen en pie: no se ha detectado plutonio procedente de las
ojivas en el entorno cercano.
"Fue un esfuerzo increíble, especialmente teniendo en cuenta la
situación en que se encontraba el país a principios de los 90", explicó a
Gizmodo Svetlana Savranskaya, directora de programas sobre Rusia del Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington.
Según Savranskaya, tanto Mijaíl Gorbachov como Yeltsin querían ser vistos como actores internacionales responsables y habían aprendido de Chernóbil
que el secretismo no ayudaba. Rusia siguió compartiendo datos de
monitorización y especificaciones técnicas con Noruega incluso durante
los años de mayor crisis económica.
Pero el cuadro que dibuja el estudio es el de una amenaza contenida,
no neutralizada. El Komsomolets sigue hundido en el fondo del mar, y su
integridad estructural solo puede deteriorarse con el tiempo.
Los investigadores señalan que se necesita más investigación para
entender los mecanismos exactos de las fugas, los procesos de corrosión
dentro del reactor y qué pasará con el material nuclear restante a
medida que el pecio continúe degradándose.
Gwynn señaló que su equipo querría enviar más ROVs –o incluso
sumergibles tripulados– de vuelta al Komsomolets para comprender por qué
las fugas parecen variar con el tiempo.
Por otra parte, retirar el submarino por completo sigue sin ser una opción viable. El propio Gwynn explicó a Gizmodo que
cualquier operación de rescate podría provocar una fuga a la atmósfera
con un impacto en tierra "probablemente mucho mayor y a más largo plazo"
que el escenario actual.
Por ahora, la vigilancia continua sigue siendo la principal
estrategia de gestión del problema. El Komsomolets lleva casi 37 años en
las profundidades y seguirá allí durante mucho tiempo.
Nota cortesía:
Fuente de información:
Felipe Espinosa Wang (27 de marzo de 2026). Submarino soviético filtra radiactividad al mar de Noruega. DW en Español Alemania. Recuperado el 28 de marzo de 2026 de: https://www.dw.com/es/un-submarino-sovi%C3%A9tico-hundido-lleva-d%C3%A9cadas-liberando-material-radiactivo-al-oc%C3%A9ano/a-76571170
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La ONU da un paso histórico en relación a la esclavitud, pero en América
Latina crecen las dudas sobre si habrá cambios reales para las
poblaciones afrodescendientes.
La esclavitud no es solo pasado en América Latina. Con una resolución histórica, la ONU
reaviva el debate sobre sus consecuencias actuales y vuelve a poner
sobre la mesa una pregunta incómoda: qué significa hoy justicia para
millones de afrodescendientes en la región.
La Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que califica la
trata transatlántica de personas africanas como el crimen más
grave contra la humanidad. Aunque el texto no es vinculante, refuerza
los llamados a avanzar en procesos de memoria, reconocimiento y justicia
reparadora. En la región, solo Argentina votó en contra, junto a Estados Unidos e Israel, mientras el resto de la región respaldó o no se opuso a la resolución.
Se estima que en América Latina viven unos 134 millones de
afrodescendientes, cerca del 21 por ciento de la población total, según
datos del Banco Mundial, aunque las cifras varían según las metodologías
de medición. Una diáspora se concentró especialmente en Brasil y el Caribe, pero dejó también una profunda huella en Colombia,Cuba y República Dominicana.
En estos países, el legado de la esclavitud sigue reflejándose en
desigualdades estructurales. En Colombia, según datos gubernamentales
basados en una encuesta de 2018, donde alrededor del 6,7 por ciento de
la población - unos 4,5 a 5 millones de personas - se reconoce como
afrodescendiente, muchas de estas comunidades se ubican en regiones con
altos niveles de pobreza y violencia. Según estimaciones de organismos
como la CEPAL y la FAO, en países como Cuba y República Dominicana, la
población afrodescendiente representa alrededor de un tercio del total
de la población.
Las reparaciones como eje central
"Caracterizar a la trata esclavista como un crimen contra la
humanidad permite, por un lado, reconocer que este crimen existió y fue
profundamente trágico, y por otro, abre la puerta a las reparaciones que
venimos reclamando desde hace décadas", saluda la decisión la profesora
Miriam Gomes consultada por DW.
"Necesitábamos este reconocimiento desde los organismos
multilaterales para poder continuar con nuestra lucha", refuerza la
también activista afroargentina de origen caboverdeano.
"Creo que a nivel regional va a ser sumamente positivo", augura
Gomes, y resalta la "importancia de las reparaciones de acción
afirmativa" que deberían sobrevenir.
Un fenómeno con consecuencias aún vigentes
"La resolución es importante, porque permite entender la trata
esclavista como un proceso cuyas consecuencias siguen vigentes. El racismo
y la marginación solo se explican si se reconoce que tienen sus raíces
en la idea de tratar a las personas como mercancía", señalan, en tanto,
Norberto Pablo Cirio y Augusto Pérez Guarnieri, de la Cátedra Libre de
Estudios Afroargentinos y Afroamericanos de la Universidad Nacional de
La Plata.
En esa línea, los investigadores proponen el término
"negracionismo" para referirse a la invisibilización de la población
afrodescendiente en el continente.
Ese contexto explica, en parte, su cautela frente a este tipo de
iniciativas. "El mundo atraviesa una proliferación de declaraciones de
buenas intenciones, como el Decenio para los Afrodescendientes, pero, a
la hora de los hechos concretos, de beneficios palpables para las
víctimas de este genocidio, esas declaraciones no se traducen en
acciones", critican.
Y alertan sobre "gobiernos que no ven la cuestión ni prioritaria ni
necesaria", y que "con actos de maquillaje políticamente correctos, como
el levantamiento de un monumento o la consabida foto de funcionarios
con personas seleccionadas en tanto visiblemente negras" pretenden
"saldar la cuestión".
"Nosotros ya sabemos lo que fue la esclavitud"
Entre activistas afrodescendientes en la región predomina también el
escepticismo sobre el impacto real de la resolución. "Entiendo que esto
es una noticia para la gente no negra. Nosotros ya sabemos lo que fue la
esclavitud: el secuestro y la deshumanización de millones de personas
durante siglos", señala en entrevista con DW Roberto Álvarez, activista
antirracista cubano residente en Colombia, músico y fundador de un
espacio afrocentrado dedicado a la identidad y la estética. "Que la ONU
lo reconozca ahora no valida nada para nosotros. Lo que importa es qué
va a pasar con la gente negra que sigue viviendo hoy las consecuencias".
Álvarez cuestiona la falta de medidas concretas: "Si no hay algún
tipo de reparación histórica real, con leyes y decisiones
gubernamentales, esto no sirve de nada". A su juicio, el legado de la
esclavitud se refleja en desigualdades persistentes: "En Colombia,
departamentos como Chocó, Cauca o Valle del Cauca, con alta población
afrodescendiente, siguen entre los más empobrecidos. Eso es racismo
estructural".
La resolución adoptada por la ONU no establece mecanismos concretos
de reparación, pero sí alienta a los Estados a considerar medidas en el
marco de la justicia restaurativa. En América Latina, esto podría
traducirse en un mayor impulso a políticas públicas orientadas al
reconocimiento estadístico, la inclusión social y la revisión crítica
del pasado colonial.
Pese a las críticas, el propio Álvarez reconoce el valor simbólico
del paso dado: "Más vale tarde que nunca. Pero esto solo tiene sentido
si obliga a los gobiernos a actuar. Si no, queda en un gesto vacío".
(ms)
Nota cortesía:
Fuente de información:
Maricel Drazer (26 de marzo de 2026). Esclavitud: el reconocimiento llega, las deudas siguen. DW en Español. Alemania. Recuperado el 27 de marzo de 2026 de: https://www.dw.com/es/esclavitud-el-reconocimiento-llega-las-deudas-siguen/a-76551286
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Lo han catalogado como el inicio de una "nueva era en la defensa aérea".
El primer caza supersónico F-39E Gripen fabricado en Brasil fue
presentado este miércoles en un acto en el que estuvo el presidente
brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien calificó el suceso como un "momento histórico".
El evento se desarrolló en el Aeródromo Embraer Gavião Peixoto, en São Paulo, donde hubo una serie de discursos, aunque Lula no tomó la palabra. Fue en redes sociales que se pronunció sobre el hecho.
Se subió en un avión para ser escoltado por el Gripen, de la empresa de
defensa sueca Saab. "Un momento muy simbólico, que demuestra que
[Brasil] es un país que cree en sí mismo, invierte en tecnología y reafirma su soberanía", dijo Lula.
La Fuerza Aérea Brasileña (FAB) indicó que el desarrollo del avión de combate F-39 marca una "nueva era en la defensa aérea", dado que el contrato con Gripen contempla la transferencia de tecnología y formación de profesionales brasileños.
De las 36 aeronaves adquiridas por la FAB, 15 tendrán su ensamblaje final en la planta de Embraer, puntualizó la institución.
"Este
hito sitúa a Brasil entre un selecto grupo de naciones capaces de
desarrollar y producir aeronaves de combate de alta complejidad, un logro sin precedentes en Latinoamérica", afirmó previamente el Gobierno brasileño.
Nota cortesía:
Fuente de información:
Redacción RT en Español (26 de marzo de 2026). "Histórico": Presentan el primer caza supersónico producido íntegramente en América Latina. RT en Español. Rusia. Recuperado el 26 de marzo de 2026 de: https://actualidad.rt.com/actualidad/595193-brasil-caza-supersonico-producido-latinoamerica
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Las murallas de Pompeya guardan algo más que el recuerdo del Vesubio:
unos orificios cuadrangulares del año 89 a. C. podrían ser la primera
huella física de un arma romana de disparo automático.
Durante siglos, las murallas del sector norte de Pompeya –mucho antes de quedar congeladas en el tiempo por la erupción del Vesubio–
guardaron en silencio un pequeño enigma. Entre los enormes agujeros
redondos que los proyectiles romanos abrieron en la piedra durante el
asedio del año 89 a. C., aparecen también una serie de diminutas
cavidades cuadrangulares, dispuestas en forma de abanico. Durante mucho
tiempo, su origen no estuvo claro.
Ahora, un equipo de investigadores cree haber identificado una posible explicación, y resulta tan fascinante como inesperada: el ejército romano
pudo haber utilizado algo parecido a una primitiva arma de disparo
rápido, a veces comparada –de forma aproximada– con una ametralladora
por su capacidad de disparo repetitivo.
Un arma romana de disparo repetitivo
Un nuevo estudio propone que ciertos patrones de daño en la
fortificación norte de la ciudad fueron causados por un polibolo, una
máquina de guerra diseñada para disparar proyectiles de forma repetitiva
y relativamente rápida.
La hipótesis se basa en marcas de impacto muy particulares que aún
pueden observarse entre las puertas Vesubio y Herculano. Según el
estudio, publicado en la revista Heritage,
estas cavidades cuadrangulares aparecen agrupadas y alineadas a
intervalos regulares, formando patrones curvos que son compatibles con
las descripciones antiguas atribuidas a esta arma.
Para entender el contexto, hay que retroceder al año 89 a. C., cuando
Pompeya se unió a la rebelión de varias ciudades de la península itálica
que exigían ciudadanía plena o independencia, en el marco de la llamada guerra Social
(91–88 a. C.). La ciudad fue sitiada por el general romano Lucio
Cornelio Sila, quien finalmente la incorporó a la República. Durante el
asedio, sus murallas recibieron el impacto de diversa artillería romana.
Menos de dos siglos después, la erupción del Vesubio en el año 79 d. C. cubrió Pompeya
con gruesas capas de ceniza volcánica y piedra pómez. Y con ella
quedaron también preservadas, casi intactas, las cicatrices de aquella
batalla.
Las marcas en los muros de Pompeya y su análisis 3D
Las evidencias más claras corresponden a las catapultas conocidas
como "escorpiones", que, según el estudio, disparaban proyectiles
pesados y dejaron grandes agujeros circulares en los muros. Sin embargo,
junto a ellos aparecen marcas muy distintas: pequeños orificios de
cuatro lados dispuestos en forma de abanico, un patrón que, según
describen los investigadores, no coincide con las armas romanas
convencionales conocidas.
Para investigar su origen, un equipo dirigido por Adriana Rossi, de
la Universidad de Campania, analizó las murallas mediante fotogrametría,
escaneo láser y escaneo 3D de luz estructurada. Con estas técnicas
crearon modelos digitales de alta resolución de cada impacto, lo que
permitió estudiar con precisión sus dimensiones y orientación.
Los modelos resultantes sugieren el uso de un arma capaz de lanzar
una rápida sucesión de dardos metálicos, cuya geometría coincide con la
de las puntas piramidales de dardos conservadas en colecciones
arqueológicas y museos.
El polibolo: el arma que solo existía en textos antiguos
Una de las explicaciones más plausibles es el polibolo, una balista
repetitiva descrita por el ingeniero griego Filón de Bizancio en el
siglo III a. C. El arma funcionaba mediante engranajes y una transmisión
por cadena capaz de recargar los proyectiles de forma automática, y
según las fuentes históricas habría sido inventada por Dionisio de
Alejandría, quien trabajó en el arsenal de Rodas.
Curiosamente, ningún ejemplar arqueológico del políbolo ha llegado
hasta nosotros; lo que se sabe de él procede únicamente de las fuentes
escritas antiguas. Por eso, si las marcas de Pompeya corresponden
realmente a esta máquina, podrían representar una evidencia física
–aunque indirecta– de su uso en combate.
Los investigadores también sugieren que el modelo descrito por Filón
pudo haber evolucionado con el tiempo. Para explicar la potencia
necesaria para producir las marcas observadas, el estudio plantea la
posible incorporación de un sistema de reducción de engranajes similar,
según la propia analogía de los autores, a las marchas cortas de una
bicicleta.
Reconstrucción moderna sugiere su viabilidad
No es una comparación casual. Según explica el estudio, el interés
moderno por el polibolo resurgió en el siglo XIX, cuando los estudiosos
alemanes Hermann Köchly y Wilhelm Rüstow analizaron las fragmentarias y a
menudo imprecisas descripciones transmitidas por las fuentes antiguas,
conservadas sin sus ilustraciones originales.
A partir de ese renovado interés, el oficial y arqueólogo alemán
Erwin Schramm, basándose en su propia traducción al alemán del tratado
griego de Filón de Bizancio, construyó años después una reconstrucción a
escala real de esta catapulta automática. Para reproducir el sistema de
transmisión, utilizó una cadena de bicicleta en lugar del mecanismo
original. El dispositivo llegó a funcionar, lo que indica que el
principio mecánico descrito en las fuentes antiguas podría ser
técnicamente viable.
El interés por este ingenio antiguo también ha llegado a la cultura popular. En 2010, el programa MythBusters
construyó una réplica del polibolo a partir de las descripciones de
Filón de Bizancio, utilizando engranajes, cadena y una manivela para
accionar el sistema de recarga. En las pruebas, el artefacto logró
alcanzar distancias superiores a los 200 metros y una cadencia
comparable a la de un arquero, aunque el mecanismo resultó complejo y
propenso a fallos frecuentes. Los experimentadores concluyeron que la
existencia histórica de un arma de este tipo era plausible, pese a que
no existen registros claros de su uso en combate.
Ahora, los investigadores buscan avanzar un paso más allá. El equipo
trabaja en la reconstrucción de un modelo virtual funcional del polibolo
en 3D, cotejando los daños físicos de las murallas con las
descripciones de Filón.
Si la hipótesis se confirma, las cicatrices en las murallas de
Pompeya no solo conservarían el recuerdo de una ciudad que resistió y
finalmente cayó. También podrían ofrecer una rara pista arqueológica
sobre el uso de sistemas de disparo repetitivo en la guerra antigua. En
ese caso, los muros de la ciudad enterrada por el Vesubio habrían
preservado, durante más de dos mil años, la posible huella de una de las
máquinas militares más sofisticadas que pudieron existir en los campos
de batalla del mundo antiguo.
Nota cortesía:
Fuente de información:
Felipe Espinosa Wang (24 de marzo de 2026). Hallan en Pompeya huellas de una "ametralladora" romana. DW en Español. Alemania. Recuperado el 25 de marzo de 2026 de: https://www.dw.com/es/arque%C3%B3logos-hallan-indicios-de-un-arma-romana-similar-a-una-ametralladora-en-pompeya/a-76508046
Imágened tomada sdel a red. Todos los créditos y derechos de autor a sus propietarios.
Quizás hayas experimentado incapacidad para concentrarte en textos
largos. O tal vez lees una página y al llegar al final te das cuenta de
que no recuerdas que pasó al principio. Este fenómeno afecta a tu
cerebro, advierten los expertos.
¿Alguna vez te ha costado terminar un libro? Si es así, hay buenas y
malas noticias. La mala es que la pérdida de la capacidad de
concentrarse en el texto es cada vez más común, y la neurociencia sugiere que es una preocupante señal sobre la salud cerebral.
La buena noticia es que científicos ofrecen un plan sencillo para recuperar tu capacidad de lectura profunda.
Hoy
en día, consumimos constantemente textos breves repasando rápidamente
titulares, mensajes, correos electrónicos y anuncios. Pero la lectura
profunda es un proceso cognitivo completamente diferente.
Según un
estudio, solo en Estados Unidos, el porcentaje de personas que leían
libros, aunque fuera ocasionalmente, disminuyó un 40 % entre 2003 y
2023. Para muchos, resulta difícil concentrarse en textos de más de unas
pocas líneas. Otros llegan al final de una página y se dan cuenta de
que no recuerdan lo que se decía al principio.
Así funciona tu cerebro en lectura profunda
Mientras la
pérdida de la capacidad de sumergirse de verdad en un libro puede
resultar triste y frustrante para algunos lectores apasionados, para los
neurocientíficos, se trata de algo alarmante.
Los estudios demuestran que nuestros ojos se mueven de forma
diferente cuando ojeamos un texto en comparación con cuando estamos
profundamente absorbidos por él. Y estos diferentes patrones oculares
reflejan diferentes patrones cerebrales.
"Cuando el cerebro del
lector actúa superficialmente, reduce el tiempo dedicado a los procesos
de lectura profunda. En otras palabras, no tenemos tiempo para captar la
complejidad, comprender los sentimientos de los demás, percibir la
belleza y generar pensamientos propios", explica la neurocientífica Maryanne Wolf.
Este
fenómeno "afecta a nuestra capacidad para afrontar un bombardeo
constante de información (…) Nos deja vulnerables a la desinformación y
la demagogia", advierte.
La incapacidad de leer con profundidad
también implica una pérdida parcial de las habilidades de pensamiento
profundo. El pensamiento crítico y el razonamiento lógico no son
habilidades innatas; se desarrollan mediante la lectura activa.
Atrofia del cerebro
Según el profesor y autor de Harvard, Joseph Henrich, la lectura profunda reconfigura físicamente el cerebro para el pensamiento abstracto, complejo y sostenido.
Si
se deja de leer profundamente durante mucho tiempo, "la autopista de la
información que conecta los hemisferios izquierdo y derecho de tu
cerebro" se atrofia, alerta el experto.
Consejos básicos para recuperar la atención y capacidad de lectura
La
recomendación principal es obvia: volver a leer libros completos. Sin
embargo, en la práctica, esto suele ser más difícil de lo que parece.
Por eso, la escritora Katherine May recomienda probar
los audiolibros (es mejor que nada, aunque no sustituye por completo la
lectura), releer libros favoritos del pasado y dejar el teléfono a un
lado siempre que sea posible.
Estos consejos pueden ser útiles,
aunque no parecen revolucionarios. ¿Ofrece la ciencia recomendaciones
más específicas? Sí. En The Conversation, el científico cognitivo Jeff
Saerys-Foy y el experto en alfabetización JT Torres propusieron recientemente un plan sencillo para ayudar a retomar el hábito de la lectura.
Esta es la forma de recuperar la concentración que proponen:
Motivarse con datos científicos.
Analizar un texto en profundidad exige un gran esfuerzo mental. Para
mantener la motivación, es útil ser consciente de cómo la lectura
profunda influye en el cerebro.
Centrarse sin prisa en fragmentos más cortos. Darse
cuenta de que en el caso de la lectura, la velocidad no es premiada.
Leer con atención requiere "ralentizar la lectura cuando sea necesario
para lidiar con pasajes difíciles, saborear una prosa impactante,
evaluar críticamente la información y reflexionar sobre el significado
del texto. Implica entablar un diálogo con el texto en lugar de
simplemente extraer información", precisan los autores.
Empezar poco a poco. Si un libro extenso te parece
demasiado difícil, puedes empezar con textos más cortos —poesía, cuentos
o ensayos— y gradualmente pasar a obras más extensas.
Buscar un compañero de lectura. La
lectura profunda requiere esfuerzo, así que conviene tener a alguien
que te mantenga motivado y enfocado. Los investigadores sugieren
programar la lectura de una novela o un libro de no ficción con un amigo
o familiar y comentarlo juntos.
Leer en fragmentos cortos.
No esforzarse para terminar un libro cuanto antes para comentarlo con
alguien. Se recomienda establecer objetivos intermedios, como terminar
un capítulo o leer un número determinado de páginas al día, para luego
comentar con regularidad lo leído. Las plataformas digitales también
pueden ser de gran ayuda: comentar tus lecturas en comunidades como
BookTok puede formar parte del proceso.
Nota cortesía:
Fuente de información:
Redacción RT en Español (24 de marzo de 2026). Atrofia del cerebro: ¿cómo recuperar el hábito de lectura, cuya pérdida causa este mal?. RT en Español. Rusia. Recuperado el 24 de marzo de 2026 de: https://actualidad.rt.com/actualidad/594711-lectura-profunda-cerebro
Imágenes tomadas de la red. Todos los créditos y derechos de autor a sus propietarios.
Imagina que estás participando en el concurso de televisión más emocionante de tu vida. Frente a ti hay tres puertas idénticas, cerradas y misteriosas. Detrás de una de ellas está el gran premio: un auto deportivo nuevo, brillante y reluciente. Detrás de las otras dos… solo una cabra. Nada más. Una cabra simpática, pero cabra al fin.
El presentador (el famoso Monty Hall) te dice con su mejor sonrisa:
“¡Elige una puerta! Tienes todo el tiempo del mundo.”
Tú, con el corazón latiendo a mil, señalas la puerta número 1. ¡Listo! Ya elegiste.
Pero entonces ocurre algo inesperado. Monty, que sabe perfectamente qué hay detrás de cada puerta, se acerca a la puerta número 2, la abre lentamente… y aparece una cabra. El público ríe. Tú te quedas pensando: “Bueno, ya solo quedan dos puertas: la mía y la número 3”.
En ese momento, Monty te mira con picardía y te hace la pregunta del millón:
“¿Quieres quedarte con la puerta 1 que elegiste al principio… o prefieres cambiar a la puerta número 3?”
¿Qué harías tú? La mayoría de la gente responde rápido: “Me quedo con la mía, ¿para qué cambiar? Ahora tengo 50/50 de ganar”.
Y ahí está el error más común… y el más fascinante.
La intuición nos traiciona
Cuando solo quedan dos puertas cerradas, parece que la probabilidad es 50% para cada una. Pero no. La realidad es mucho más contraintuitiva:
- Si te quedas con tu puerta original → tienes solo 1/3 de probabilidad de ganar el auto.
- Si cambias a la otra puerta → tienes 2/3 de probabilidad de ganar.
Sí, leíste bien: cambiar te duplica tus posibilidades. No es un truco de magia ni un error de cálculo. Es matemáticamente correcto y ha sido demostrado miles de veces en simulaciones, experimentos y programas informáticos.
¿Por qué pasa esto?
La clave está en el momento en que Monty abre la puerta con la cabra. Él no abre una puerta al azar: siempre abre una que tiene cabra y que tú no elegiste. Eso significa que está concentrando toda la probabilidad “equivocada” inicial (los 2/3 que no elegiste al principio) en la puerta que queda cerrada.
Tu puerta inicial sigue teniendo solo 1/3 de chance de tener el auto (porque así empezaste). Pero la otra puerta cerrada ahora “hereda” los 2/3 de probabilidad que originalmente estaban repartidos entre las dos que no elegiste.
Es como si Monty te estuviera diciendo, sin decirlo: “Oye… yo sé dónde está el premio y acabo de eliminar una opción mala. ¿De verdad quieres ignorar esa información?”
Pruébalo tú mismo (y convéncete)
Si todavía no te convence (y es normal, a casi todos nos cuesta aceptarlo al principio), la mejor forma es jugarlo varias veces. En el gadget o widget que puse al final de esta nota (el simulador interactivo con las tres puertas) puedes probarlo directamente.
Juega 20, 30 o 50 partidas seguidas. Observa cómo la barra verde (cambiar) tiende claramente a quedarse alrededor del 66-67%, mientras que la roja (quedarse) ronda el 33%. Es la prueba viviente de que la intuición nos falla… y que las matemáticas ganan.
Lección de vida (más allá del auto y la cabra)
La paradoja de Monty Hall nos enseña algo poderoso: cuando aparece nueva información (aunque parezca insignificante), a veces vale la pena replantear nuestra decisión inicial. No por capricho, sino porque el mundo cambió un poco… y nosotros podemos aprovecharlo.
¿Cuántas veces en la vida nos aferramos a la primera opción solo porque “ya la elegimos”, aunque haya evidencia de que cambiar sería mejor?
La próxima vez que dudes entre quedarte o cambiar… recuerda al anfitrión, la cabra y el auto. A lo mejor esos 2/3 extra están esperándote al otro lado de la puerta.
¿Y tú? ¿Cambiarías o te quedarías? Cuéntame en los comentarios. Y si jugaste el simulador… ¿qué porcentaje te salió después de varias partidas? 😉
Para jugar primero elige una puerta, luego clickea en el cuadro de que el anfitrión abra otra puerta, después selecciona si quieres cambiar de puerta o quedarte con tu elección. Juega varias veces y checa las estadísticas debajo.
Paradoja de Monty Hall
Cambiar da aproximadamente 2/3 de probabilidad de ganar