Empresas de defensa de EE. UU. enfrentan presión para aumentar la
producción ante la guerra con Irán, lo que profundiza tensiones ya
existentes con la administración Trump.
El 6 de marzo, el presidente de EE. UU., Donald Trump,
recibió en la Casa Blanca a ejecutivos de siete de las principales
empresas de defensa del país, como parte de un intento de su
administración por reforzar el sector a medida que se intensifica la guerra contra Irán.
El conflicto ha puesto de manifiesto las tensiones existentes en el
sector de la defensa estadounidense, con preocupaciones sobre las
reservas de misiles de largo alcance y los interceptores de defensa
aérea del país, así como sobre la capacidad del sector para aumentar la
producción en caso de un conflicto prolongado.
Trump dijo que había hablado de "la producción y los calendarios de
producción" con las empresas reunidas en la Casa Blanca, concretamente
con Lockheed Martin, RTX (antes Raytheon), BAE Systems, Boeing,
Honeywell Aerospace y Northrop Grumman.
Sin embargo, hay informes de que las negociaciones entre el Pentágono y
los mayores contratistas de defensa del país no se han cerrado tan
rápido como le gustaría a la Casa Blanca, en medio de las tensiones
actuales.
Tensiones con Trump
Byron Callan, analista de valores del sector de defensa de Capital
Alpha Partners en Washington, afirma que una crítica recurrente a las
grandes empresas de defensa estadounidenses es que han sido "reacias al
riesgo", centrándose en repartir dividendos a los accionistas en lugar de reinvertir.
"Se les criticaba a los principales contratistas de defensa de
Estados Unidos por su inercia, por no anticiparse a las necesidades, no
invertir y no asumir riesgos", declaró a DW.
Antes de que Estados Unidos iniciara su bombardeo aéreo contra Irán,
las tensiones venían creciendo entre la administración Trump y los
principales proveedores de defensa estadounidenses. Trump ha arremetido
con frecuencia contra las empresas de defensa por, en su opinión, dar
prioridad a los dividendos de los accionistas y a los sueldos de los
ejecutivos por encima de la inversión en infraestructura y producción.
Trump también ha criticado a las empresas por no cumplir los plazos
de producción y por sobrepasarse del presupuesto. Anteriormente, había
señalado a RTX —uno de los principales fabricantes de misiles e
interceptores de defensa aérea utilizados por el Ejército estadounidense
en el conflicto con Irán— como "la empresa más lenta a la hora de
aumentar su volumen de producción y la que más gasta en sus accionistas
en lugar de en las necesidades y demandas" del Ejército estadounidense.
Amenazó con excluirles de los contratos gubernamentales si no aumentaban las inversiones en sus fábricas.
Dudas sobre el presupuesto de defensa
Philip Sheers, investigador asociado del Programa de Defensa del
Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense, afirma que la inversión
en la base industrial de defensa de EE. UU. está aumentando, sobre todo
en municiones y defensa aérea. Sin embargo, advierte que llevará tiempo
que estas inversiones se traduzcan en un aumento de los índices de
producción.
"Poner en marcha nuevas instalaciones o aumentar el suministro de
materias primas puede llevar años, y lo hemos visto con muchas de las
instalaciones que aún se están construyendo a raíz de la guerra en Ucrania", declaró a DW.
Sin embargo, señaló que gran parte de la culpa de cualquier
ralentización en la producción debe recaer en el Gobierno de EE. UU.,
por su habitual incapacidad para acordar los presupuestos a tiempo en medio de las luchas políticas internas.
"Si el Gobierno de EE. UU. quiere que la base industrial de defensa
avance rápido, tiene que aprobar y asignar los presupuestos a tiempo
para que se puedan firmar los contratos, asignar los recursos e
incentivar a la industria para que se ponga en marcha", dijo, y añadió
que "el constante fracaso a la hora de aprobar los presupuestos a tiempo
se ha convertido en un autogol geopolítico de proporciones
potencialmente históricas".
Irán: ¿una guerra interminable?
El sector de la defensa también se prepara ahora para la posibilidad
de que la guerra en Irán se prolongue mucho más de lo previsto.
Cuando empezó la guerra de Irak
en 2003, Kenneth Adelman, embajador de EE. UU. ante la ONU durante la
administración del presidente Ronald Reagan, creía firmemente que sería
una victoria rápida y fácil para EE. UU.
Sin embargo, la forma en que la guerra se prolongó y se convirtió en
un atolladero para las fuerzas armadas estadounidenses transformó su
perspectiva política. A pesar de seguir siendo republicano, Adelman es
ahora un crítico acérrimo de Trump y cree que el conflicto iraní podría
tomar una dinámica similar.
"Irán lleva mucho tiempo planeando esto", dijo a DW. "Ya ha durado
más de lo que había previsto el Pentágono. Y no confío en cómo planifica
el Pentágono estas cosas después de lo que vi en Irak".
Nota cortesía:
Fuente de información:
Arthur Sullivan (17 de marzo de 2026). Trump presiona a la industria de defensa por Irán. DW en Español. Alemania. Recuperado el 18 de marzo de 2026 de: https://www.dw.com/es/trump-presiona-a-la-industria-de-defensa-de-ee-uu-por-ir%C3%A1n/a-76397860
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