Un manuscrito del siglo VI fue desmantelado hace 800 años y sus páginas,
borradas. Pero la tinta dejó huellas invisibles que la tecnología
moderna acaba de convertir en 42 páginas recuperadas del Nuevo
Testamento.
En el siglo XIII, alguien en el Monasterio de la Gran Lavra, en el
Monte Athos, en Grecia, tomó un manuscrito de varios siglos de
antigüedad y lo desmanteló. Sus páginas fueron borradas y reutilizadas,
pasando a formar parte de la encuadernación
de otros volúmenes. Esta práctica era habitual en la época: los
materiales escaseaban y los libros deteriorados solían desmontarse para
darles una segunda vida.
Ese manuscrito era el Códice H, una copia del siglo VI de las cartas
de San Pablo y uno de los testimonios más importantes para el estudio del Nuevo Testamento.
Lo que nadie pudo prever entonces es que ese acto de reciclaje dejaría
una huella involuntaria que, siglos después, permitiría recuperar parte
de lo que se daba por perdido para siempre.
Páginas "fantasma" del Nuevo Testamento
Un equipo internacional liderado por el profesor Garrick Allen, de la
Universidad de Glasgow, acaba de anunciar la recuperación de 42 páginas
perdidas del Códice H, dispersas hoy entre bibliotecas de Italia,
Grecia, Rusia, Ucrania y Francia. El hallazgo no implicó encontrar
nuevos fragmentos físicos: las páginas fueron reconstruidas a partir de
trazos "fantasma" que la tinta dejó en las hojas adyacentes al momento
de reescribirse.
"Los productos químicos de la nueva tinta causaron un daño por transferencia en las páginas enfrentadas", explicó Allen,
"creando esencialmente una imagen especular del texto en la hoja
opuesta, a veces dejando rastros que se extienden varias páginas, apenas
visibles a simple vista, pero muy claros con las últimas técnicas de
imagen".
Imágenes multiespectrales y datación por radiocarbono
El equipo trabajó con la Early Manuscripts Electronic Library (EMEL) y aplicó imágenes multiespectrales
a fotografías de las páginas conservadas, capturando luz en distintas
longitudes de onda para aislar y realzar esos trazos casi invisibles.
lo que respaldó una datación del siglo VI para el manuscrito original.
¿Qué contienen esas páginas recuperadas?
En parte, fragmentos ya conocidos de las cartas paulinas. Por eso,
más allá de su contenido, el interés del hallazgo radica en otros
aspectos: las páginas incluyen lo que, según los investigadores, son los
ejemplos más antiguos conocidos de listas de capítulos de las cartas de
Pablo, que difieren significativamente de las divisiones que usamos
hoy. También muestran correcciones y anotaciones de los escribas del
siglo VI, una valiosa evidencia de cómo se leían, corregían y
transmitían los textos sagrados en la práctica.
El Códice H y el sistema de estudio más antiguo del Nuevo Testamento
El Códice H tiene además una particularidad que lo hace especialmente valioso: según The Debrief,
es el manuscrito más antiguo del que se tiene constancia que incorpora
el "Aparato de Eutalio", un antiguo sistema de ayudas al estudio que
complementaba los textos del Nuevo Testamento.
"Dado que el Códice H es un testimonio tan importante para nuestra
comprensión de las escrituras cristianas, haber descubierto cualquier
nueva prueba –por no hablar de esta cantidad– de cómo era originalmente
es sencillamente monumental", afirmó Allen.
El proyecto fue financiado por el Templeton Religion Trust y el
Consejo de Investigación de Artes y Humanidades del Reino Unido. Ya
existe una edición digital de acceso libre en codexh.arts.gla.ac.uk,y se prepara una edición impresa.
Nota cortesía:
Fuente de información:
Felipe Espinosa Wang (28 de abril de 2026). Recuperan 42 páginas de un manuscrito del Nuevo Testamento. DW en Español. Alemania. Recuperado el 30 de abril de 2026 de: https://www.dw.com/es/cient%C3%ADficos-recuperan-42-p%C3%A1ginas-fantasma-de-un-manuscrito-del-nuevo-testamento/a-76968336
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Anant Ambani anunció su disposición a trasladar a los hipopótamos desde
Colombia hasta el oeste de India, donde vivirían junto con otros
animales rescatados.
El heredero multimillonario indio Anant Ambani ofreció al Gobierno colombiano llevarse 80 hipopótamos
a su propio centro de rescate de fauna en el oeste de la India, después
de que Bogotá autorizara la eutanasia para controlar a esta especie
invasora introducida en el país por el narcotraficante Pablo Escobar.
"Estos ochenta hipopótamos no eligieron dónde nacieron,
ni crearon las circunstancias a las que ahora se enfrentan. Son seres
vivos y sensibles, y si tenemos la posibilidad de salvarlos mediante una
solución segura y humana, tenemos la responsabilidad de intentarlo”,
declaró el magnate en un comunicado publicado este martes.
Ambani, el hijo menor del hombre más rico de Asia y directivo del
imperio empresarial Reliance Industries, propuso que los hipopótamos
sean trasladados al centro de conservación Vantara, en el estado de
Gujarat, el cual ya alberga a primates, grandes felinos, elefantes y
otros animales rescatados.
Colombia
lleva años debatiendo qué hacer con los casi 200 hipopótamos salvajes
que habitan las riberas del río Magdalena, en el centro del país, luego
de que cuatro ejemplares de esta especie invasora fueran introducidos
por el narcotraficante Pablo Escobar en la década de los ochenta.
Intenso debate en Colombia
A mediados de abril, el Ministerio de Ambiente colombiano anunció que
sacrificaría a 80 de estos animales para frenar una reproducción que,
sin medidas de control, podría elevar la población hasta los mil para
2035, según estimaciones de la propia cartera.
La decisión llegó después de que ningún país aceptara recibir a los
hipopótamos, según afirmó la ministra de Ambiente, Irene Vélez.
"La compasión y la seguridad pública no son fuerzas opuestas. Con
ciencia sólida y una planificación cuidadosa, es posible proteger a las
comunidades ribereñas, preservar los ecosistemas y salvar la vida
animal. Vantara cuenta con la experiencia, la infraestructura y la
determinación necesarias para respaldar este esfuerzo, en los términos
que Colombia exija", afirmó Ambani en un comunicado.
Las autoridades y expertos colombianos advierten que la presencia de
hipopótamos pone en riesgo los ecosistemas acuáticos, y en especial a
especies nativas como el manatí. Al ser animales territoriales y
agresivos, suponen también un riesgo para las comunidades ribereñas,
según un informe del Instituto Humboldt de 2022.
el(EFE, AFP)
Nota cortesía:
Fuente de información:
Noticias DW (28 de abril de 2026). Magnate indio ofrece salvar a 80 hipopótamos colombianos. DW en Español. Alemania. Recuperado el 29 de abril de 2026 de: https://www.dw.com/es/magnate-indio-ofrece-salvar-de-la-eutanasia-a-80-hipop%C3%B3tamos-colombianos/a-76965539
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El telescopio espacial Roman puede generar en un solo día más datos que
los que el Hubble ha acumulado en tres décadas. La NASA lo lanzará en
septiembre para desentrañar los secretos más profundos del cosmos.
La NASA
presentó su nuevo telescopio espacial Roman, diseñado para explorar
amplias zonas del universo en busca de exoplanetas, pero también de
respuestas a los grandes misterios físicos que plantean la materia y la energía oscuras.Este
telescopio de última generación "ofrecerá a la Tierra un nuevo atlas
del universo", se congratuló el director de la NASA, Jared Isaacman,
desde el centro Goddard de la agencia espacial estadounidense en
Maryland, en el este del país, donde se completó su montaje. Además,
subrayó que el proyecto ha requerido más de una década de trabajo y
millones de horas de desarrollo, logrando adelantarse al calendario
previsto y mantenerse por debajo del presupuesto inicial.
El aparato plateado, de más de 12 metros de altura, será trasladado
ahora a Florida para su lanzamiento al espacio a principios de
septiembre a bordo de un cohete de SpaceX.
La "madre del Hubble" y sus herederos
Desarrollado durante más de una década con un coste superior a los
4.000 millones de dólares, recibe su nombre en honor a una de las
mayores astrónomas estadounidenses, Nancy Grace Roman, apodada la "madre
del Hubble", en referencia a otro telescopio emblemático de la NASA.
Formará parte del grupo de grandes observatorios espaciales de la agencia junto a Hubble y el telescopio James Webb.
Más de 35 años después de la puesta en servicio del Hubble,
que nos reveló, entre otras cosas, que nuestro universo se expande más
rápido de lo que pensábamos, el Roman Space Telescope se encargará de
responder a las preguntas que aún quedan sin resolver.
100 veces más campo de visión que el Hubble
Con su amplio campo de visión, más de 100 veces superior al de
Hubble, barrerá vastas zonas del cielo desde un punto de vista
privilegiado, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.
Sus capacidades permitirán observar el cosmos a una velocidad sin
precedentes: puede mapear hasta 200 veces más cielo en una sola imagen y
realizar en un año lo que al Hubble le tomaría milenios.
"Nos enviará 11 terabytes de datos al día, lo que significa que solo
durante el primer año nos habrá proporcionado más datos que los que el
telescopio Hubble habrá recopilado a lo largo de toda su vida", afirma a
AFP Mark Melton, ingeniero de sistemas de Roman.
En comparación, el Hubble ha reunido 172 terabytes en tres décadas,
mientras Roman podrá generar volúmenes de datos científicos diarios a
una escala completamente nueva.
Exoplanetas, materia oscura y el Nobel soñado
Gracias a este objetivo gran angular, la NASA espera "descubrir decenas de miles de nuevos planetas" o incluso "miles de supernovas",
explica Nicky Fox, responsable de las actividades científicas de la
agencia. Isaacman añadió que este avance permitirá acelerar la búsqueda
de planetas potencialmente habitables y acercarse a responder si estamos solos en el universo.
Pero Roman también pretende estudiar lo invisible: la materia y la
energía oscuras, cuyo origen se desconoce, pero que se cree que
representan el 95 % de nuestro universo. Asimismo, investigará la
estructura a gran escala del cosmos para comprender mejor su evolución.
"Si Roman gana algún día el Premio Nobel, probablemente será por algo
en lo que ni siquiera hemos pensado todavía", sonríe Mark Melton.
FEW (AFP, EFE)
Nota cortesía:
Fuente de información:
Felipe Espinosa Wang (27 de abril de 2026). Llega Roman, el telescopio que supera 100 veces al Hubble. DW en Español. Alemanioa. Recuperado el 28 de abril de 2026 de: https://www.dw.com/es/el-telescopio-roman-de-la-nasa-est%C3%A1-listo-para-su-lanzamiento-mapear%C3%A1-el-universo-100-veces-m%C3%A1s-r%C3%A1pido-que-el-hubble/a-76954317
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Tesla anunció el inicio de la producción del servicio de Robotaxi
acompañado de imágenes de un Cybercab autónomo saliendo solo de la línea
de producción en su planta de Texas. El video muestra el recorrido
desde el interior del vehículo, atravesando la fábrica y conduciendo sin
intervención humana. El Robotaxi ya está disponible en ciudades
estadounidenses, como Austin, Dallas y Houston, mediante una aplicación
móvil desde donde los usuarios pueden solicitar viajes autónomos.
Redacción RT en Español (24 de abril de 2026). Tesla muestra su novedoso Robotaxi en acción (VIDEO). RT en Español. Rusia. Recuperado el 27 de abril de 2026 de: https://actualidad.rt.com/viral/601169-cybercab-entrar-produccion-tesla-mostrar
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Con nueve cámaras y ocho articulaciones, el brazo robótico Ace aprendió a
jugar sin código escrito a mano. Un estudio en "Nature" lo sitúa como
el primer robot en alcanzar nivel experto en un deporte competitivo
real.
Un robot con paleta es tan hábil jugando tenis de mesa que supone un
desafío formidable para jugadores humanos de élite e incluso los derrota
en ocasiones, según un nuevo estudio que muestra cómo los avances en inteligencia artificial (IA) están haciendo a los robots más ágiles.
El gigante electrónico japonés Sony
construyó el brazo robótico al que llama Ace y lo enfrentó a
deportistas profesionales. Ace demostró ser un adversario de talla,
aunque con algunos atributos no humanos: nueve ojos de cámara
distribuidos alrededor de la mesa y una capacidad casi sobrenatural para
seguir el logotipo de la pelota y medir su efecto.
Aprendizaje por refuerzo: cómo Ace aprendió a jugar
El robot aprendió a jugar el deporte mediante el método de IA conocido como aprendizaje por refuerzo.
Para
llevar a cabo los experimentos, Sony construyó una cancha de tenis de
mesa de tamaño olímpico en su sede de Tokio para ofrecer a deportistas
profesionales y otros atletas de alto nivel un "campo de juego nivelado"
frente al robot, explicó Dürr en una entrevista con The Associated Press. Algunos de los atletas dijeron haberse sorprendido por las habilidades de Ace.
Sony afirma que es la "primera vez que un robot alcanza un nivel de juego experto,
comparable al humano, en un deporte competitivo de práctica generalizada
en el mundo físico", lo que representa un hito largamente perseguido
por la investigación en IA y robótica.
Velocidad y adaptación: los retos de la robótica en entornos reales
El robot, construido a medida, cuenta con ocho articulaciones que
dirigen sus movimientos –u ocho grados de libertad–, lo que le permite
posicionar la raqueta, ejecutar golpes y responder con rapidez a los
intercambios de su oponente.
"La velocidad es realmente uno de los problemas fundamentales de la
robótica hoy, especialmente en escenarios o entornos que no son fijos",
dijo Michael Spranger, presidente de Sony AI, en una entrevista.
"Vemos muchos robots en fábricas que son muy, muy rápidos", añadió
Spranger. "Pero repiten siempre la misma trayectoria. Con esta
tecnología demostramos que es posible entrenar robots para que sean muy
adaptativos, competitivos y rápidos en entornos inciertos que cambian
constantemente".
Spranger señaló que esta tecnología podría tener aplicaciones en la
manufactura y otras industrias. Y no es difícil imaginar cómo este
hardware de alta velocidad y alta percepción podría emplearse en
contextos bélicos.
New @Nature paper today : Sony's Ace robot beats 3 of 5 elite table tennis players. Loses to professionals.
Human players win points with faster-than-average shots (p<0.001 between won vs returned). Ace wins with ordinary shots. Same speed and spin profile whether it wins or… pic.twitter.com/5grv3Q03ZZ
Un robot humanoide corrió más rápido que el récord mundial humano
en una media maratón para robots celebrada el domingo en Pekín, pero
lograr que una máquina interactúe y compita a velocidades de fracción de
segundo con atletas humanos expertos es, en cierta medida, un reto aún
más difícil.
Spranger explicó que era importante no darle al robot una ventaja
demasiado injusta, y que su velocidad, alcance del brazo y rendimiento
fueran comparables a los de un atleta competente que entrena al menos 20
horas a la semana. Ace juega según las reglas oficiales del tenis de
mesa en una mesa de dimensiones estándar.
"Es muy fácil construir un robot de tenis de mesa sobrehumano", dijo
Spranger. "Construyes una máquina que absorbe la pelota y la dispara
mucho más rápido de lo que cualquier humano puede devolver. Pero ese no
es el objetivo. El objetivo es tener cierto nivel de comparabilidad,
cierta equidad frente al humano, y ganar verdaderamente en el plano de
la IA, de la toma de decisiones, la táctica y, en cierta medida, la
habilidad".
Eso significa, explicó, que "el robot no puede ganar simplemente
golpeando la pelota más rápido de lo que cualquier humano podría
hacerlo; tiene que ganar jugando realmente al juego".
De los juegos de mesa al mundo físico: un nuevo estándar para la IA
Los investigadores de IA han empleado durante mucho tiempo los juegos de mesa como el ajedrez
como referencia para medir las capacidades de una computadora. Luego
avanzaron hacia mundos de videojuegos más abiertos. Pero trasladar la IA
de entornos simulados al mundo físico ha sido siempre el estándar de
oro para los constructores de robots.
El último año ha marcado un "momento ChatGPT
para la robótica", según Spranger, con nuevos enfoques basados en IA
para enseñar a los robots sobre sus entornos reales y encomendarles
actividades físicamente exigentes, como hacer volteretas hacia atrás.
Sony no es, ni mucho menos, el primero en abordar robots jugadores de
tenis de mesa. John Billingsley fue pionero en esos experimentos en
1983 con un artículo titulado "Robot Ping-Pong". Más recientemente, la
división de investigación en IA de Google, DeepMind, también se había adentrado en este deporte.
Y aunque impresionante, Billingsley señaló que las capacidades de
visión computacional y detección de movimiento del robot de Sony –con
sus nueve cámaras– dificultan enormemente que un humano de dos ojos
pueda competir en igualdad de condiciones.
"No quisiera restarle mérito al logro, pero han abordado la tarea con
mucha artillería y técnicas de maza", dijo Billingsley, profesor
emérito de mecatrónica de la Universidad de Southern Queensland en
Australia, en un correo electrónico a la AP.
Sin embargo, añadió que el resultado refuerza la lección de que "el
verdadero progreso surge de los desafíos, ya sea golpear una pelota o
poner un pie en Marte".
El robot frente a los campeones: resultados y reacciones
Los jugadores profesionales japoneses Minami Ando y Kakeru Sone
estuvieron entre quienes compitieron contra el robot de Sony. Dos
árbitros de la Asociación Japonesa de Tenis de Mesa juzgaron los
partidos.
Después de enviar el artículo a revisión por pares antes de su publicación en Nature,
los investigadores de Sony continuaron experimentando e informaron de
que Ace aceleró la velocidad de sus golpes e intercambios, y jugó de
forma aún más agresiva y más cerca del borde de la mesa. Compitiendo
contra cuatro jugadores de alto nivel, Sony afirma que Ace derrotó a
todos menos a uno en diciembre.
Otro jugador experto, Kinjiro Nakamura, que compitió en los Juegos
Olímpicos de Barcelona 1992, declaró a los investigadores, tras observar
un golpe de Ace, que "nadie más habría podido hacer eso. No pensaba que
fuera posible".
Pero el hecho de que el robot lo haya logrado "significa que existe
la posibilidad de que un humano también pueda hacerlo", añadió, en
declaraciones recogidas en el artículo de Nature.
FEW (AP, AFP)
Nota cortesía:
Fuente de información:
Felipe Espinosa Wang (23 de abril de 2026). Robot de Sony vence a jugadores élite en tenis de mesa. DW en Español. Alemania. Recuperado el 26 de abril de 2026 de: https://www.dw.com/es/sony-logra-que-su-robot-de-ia-gane-partidos-reales-de-tenis-de-mesa-a-nivel-%C3%A9lite/a-76912006
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Los autores descubrieron que la gran mayoría de los estudios concluían que las mujeres prefieren los penes circuncidados. Incluso en países donde la circuncisión no era la norma, la mayoría de las mujeres consideraban más atractivos a los hombres circuncidados.
¿Por qué las mujeres prefieren parejas circuncidadas?
Las razones que muchas mujeres dan para preferir a los hombres circuncidados son muy variadas. Las mujeres perciben un pene circuncidado como más higiénico y estético : lo consideran más limpio, más agradable al tacto y con mejor olor. Además, también afirman sentirse más satisfechas sexualmente con un hombre circuncidado. Pero también se mencionan razones de salud : las mujeres asocian la circuncisión con un menor riesgo de infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH.
Las madres también solían circuncidar a sus hijos varones. En este caso, el menor riesgo de enfermedades y la mejora de la higiene también desempeñaban un papel fundamental. Además, influyen la tradición, la religión y las normas sociales de la zona cultural correspondiente.
Más que preferencia sociocultural
Los autores concluyen que la preferencia de las mujeres por una pareja masculina circuncidada es más que una simple preferencia sociocultural, especialmente en lo que respecta a un menor riesgo de infección por enfermedades de transmisión sexual.
Hay un patrón tan repetido en la historia que casi merece su propio programa televisivo. Durante milenios, la humanidad se topó con un fenómeno inexplicable, se encogió de hombros y pronunció la palabra mágica: “Dios”. O “Zeus”. O “Quetzalcóatl”. Era el recurso narrativo perfecto para tapar agujeros en nuestro conocimiento, el comodín existencial antes de que existiera el método científico.
El trueno no era una violenta expansión del aire por un rayo; era la ira de Júpiter. Las cosechas no dependían de las precipitaciones y los nutrientes del suelo; eran un regalo de Deméter o una maldición de alguna deidad ofendida. La epilepsia no era una tormenta eléctrica cerebral; era posesión demoníaca. La peste negra no era una bacteria llamada Yersinia pestis viajando en pulgas de rata; era un castigo divino por nuestros pecados. Incluso el Universo entero —ese inmenso océano de galaxias con un diámetro de 93.000 millones de años luz— no era el resultado de una singularidad inflacionaria, sino la deliberada manualidad de un creador cósmico. Durante siglos, la respuesta predeterminada a la pregunta “cómo” fue un simple “quién”.
Esto me recuerda, por estúpido que suene, a Scooby-Doo.
Piénsalo. Cada episodio de esa vieja caricatura seguía la misma estructura obsesiva: un pueblo, una mansión, una leyenda aterradora. El Fantasma del Payaso Fantasma, el Monstruo de la Ciénaga, el Espectro de la Minera. Criaturas sobrenaturales que paralizaban de miedo a los lugareños con sus ojos brillantes y sus cadenas oxidadas. La pandilla —esos imbéciles entrañables de la Máquina del Misterio— llegaba, investigaba y, tras veinte minutos de puertas que se abren y cierran y pasillos recorridos a la carrera, descubría la verdad: no era un fantasma. Era siempre un sujeto disfrazado ("El viejo Jenkins"). Siempre un tipo con una máscara de látex, un proyector y un motivo mundano y ridículo, como apoderarse de una mina de oro o proteger un negocio de contrabando. Y al final, la explicación lógica se imponía, el villano gruñía “¡y lo habría logrado si no fuera por esos chicos entrometidos!”, y el misterio se disipaba como el humo de una máquina de niebla barata. Lo peor de todo, es que capítulo tras capítulo y despues de haber resuelto decenas de "misterios", los protagonistas aún seguían creyendo que el misterio en turno se trataba de algo paranormal.
Es inverosímil que la sociedad actual, con telescopios que escrutan el nacimiento de las estrellas y aceleradores de partículas que recrean los primeros instantes del cosmos, siga aferrada a la misma estructura argumental que un episodio de Scooby-Doo. Hemos desenmascarado a Zeus, a Deméter y al demonio de la epilepsia. La ciencia, esa pandilla de chicos entrometidos con bata blanca, ha ido revelando las causas naturales detrás de cada fenómeno. Física, química, biología, cosmología: todas han ido reduciendo el terreno de lo inexplicable, arrinconando la necesidad de un “disfraz” divino. ¿No resulta ya casi infantil, en el mal sentido, seguir adjudicando el misterio supremo —el origen del Universo— a un personaje sobrenatural cuando el 100% de los casos anteriores resultaron ser un viejo Jenkins?
Es justo en este punto donde la Navaja de Ockham —ese principio filosófico que dicta que, en igualdad de condiciones, la explicación más simple suele ser la correcta— corta el nudo gordiano de la fe. Guillermo de Ockham, irónicamente un fraile franciscano del siglo XIV, probablemente se esté revolcando en su tumba, pero su herramienta es letal para la idea de Dios como explicación cosmológica.
Piénsalo estadísticamente. La hipótesis “Dios creó el Universo” es terriblemente complicada porque no resuelve el misterio original, sino que lo duplica al añadir una entidad infinitamente más compleja que necesita, a su vez, una explicación. Lo simple es pensar que los relámpagos son descargas eléctricas, no la ira de un ser supremo. Lo simple es pensar que la vida se diversificó por selección natural, no por diseño individual. Por pura estadística, sabiendo que absolutamente todas nuestras explicaciones sobrenaturales anteriores resultaron ser causas naturales, la probabilidad de que la última y más grande pregunta se resuelva con la hipótesis más extrema y sobrenatural de todas es, por decir poco, remota. Es la hipótesis que siempre ha fallado.
Y llegamos al último callejón sin salida, la pregunta que Shaggy le haría al villano si tuviera coraje: “Si alguien tuvo que haber creado el Universo, entonces… ¿quién creó a Dios?”. La respuesta clásica es un acto de prestidigitación verbal: “Dios es increado, siempre ha existido, es la causa incausada”. Es una máscara de látex para la lógica. Si podemos aceptar, sin parpadear, que una mente divina de complejidad infinita y con la capacidad de diseñar las leyes de la termodinámica puede simplemente “salir de la nada” o “existir eternamente”, entonces hemos aceptado la premisa de que la complejidad puede surgir sin una causa antecedente. Hemos aceptado que algo puede salir de la nada.
Y si ya hemos concedido eso, entonces no necesitamos a Dios para nada. La Navaja de Ockham, implacable, nos susurra: si puedes aceptar que una mente infinitamente compleja surge de la nada, ¿por qué te resulta imposible aceptar que una singularidad infinitamente densa y las leyes de la física cuántica —algo mucho más simple que no requiere de una super conciencia— hayan podido hacer lo mismo? ¿Por qué inventar un personaje más complejo para un guion que ya funciona sin él? Es como si al final del episodio, cuando descubren al viejo Jenkins, la pandilla decidiera que él no es responsable, sino un “súper viejo Jenkins” invisible que controlaba al primero. Una multiplicación de entidades innecesaria.
La verdad, como en cada final de Scooby-Doo, es a la vez inquietante y liberadora. No hay un gran titiritero, no hay un guionista cósmico. Quedan misterios maravillosos —la naturaleza de la materia oscura, la energía oscura, qué había “antes” del Big Bang—, y son reales. Pero la respuesta a ellos no está en inventar nuevos fantasmas, sino en seguir paseando por la mansión oscura del conocimiento con un farol de escepticismo, una pizca de valentía y la certeza absoluta de que, por aterradora que parezca la silueta al fondo del pasillo, detrás de la máscara siempre —estadísticamente siempre— ha habido un universo natural esperando ser comprendido.