Thomas Edison murió sin llegar a conocer siquiera el término "grafeno". De hecho, falleció en 1931, casi dos décadas antes de que el físico P. R. Wallace propusiera teóricamente la existencia de este material, que no sería aislado en laboratorio hasta 2004 y cuyo descubrimiento acabaría valiendo el Premio Nobel de Física en 2010 a los científicos que lograron estudiarlo. Sin embargo, investigadores de la Universidad Rice sugieren ahora que el inventor estadounidense pudo haberlo producido accidentalmente ya en 1879, más de un siglo antes de que la ciencia comprendiera realmente qué tenía entre manos.
El hallazgo, descrito en la revista ACS Nano, se produjo de forma casi accidental. Lucas Eddy, estudiante de posgrado en el laboratorio del químico James Tour, en Rice, investigaba métodos económicos para fabricar grafeno –una lámina de carbono de un solo átomo de espesor, resistente, ligera, flexible y transparente, con extraordinarias propiedades eléctricas y mecánicas– que hoy se considera un material prometedor para aplicaciones como semiconductores, baterías, supercondensadores y pantallas táctiles.
Tras descartar ideas tan creativas como aprovechar árboles alcanzados por rayos, Eddy recordó que las primeras bombillas utilizaban filamentos de carbono –entre ellos bambú japonés, uno de los materiales preferidos por Edison tras numerosos ensayos–.
Un experimento al estilo del siglo XIX
Inspirado por ese paralelismo, el investigador decidió recrear un experimento al estilo Edison con una fidelidad casi arqueológica: utilizó bombillas de réplica artesanal con filamentos apenas cinco micrómetros más gruesos que los originales del siglo XIX.
Como explica un comunicado de la Universidad Rice, el equipo las conectó a una fuente de corriente continua de 110 voltios –la misma tensión empleada por Edison– y las encendió durante 20 segundos. El objetivo era reproducir, aunque de forma rudimentaria, el calentamiento instantáneo por efecto Joule, un método moderno capaz de generar grafeno al someter materiales de carbono a temperaturas de entre 2.000 y 3.000 °C en fracciones de segundo.
El resultado resultó sorprendente para el equipo. El filamento pasó de un gris opaco a un tono "plateado brillante", señal visual de que algo inusual había ocurrido. Para comprobarlo, el equipo recurrió a la espectroscopia Raman, una técnica láser que identifica materiales a partir de su "firma" atómica. El análisis confirmó la presencia de grafeno turbostático, una variante del material que, según explica el comunicado, puede formarse bajo condiciones de calentamiento extremo y repentino.
Un descubrimiento efímero
Claro que Edison nunca lo supo. Y, aun si hubiera tenido alguna sospecha, el grafeno que pudo haber generado habría sido efímero. Como señalan Science Alert y The Debrief, con el uso continuado el material termina transformándose en grafito común. Su célebre bombilla, que en su primera prueba permaneció encendida más de 13 horas, probablemente ya no conservaba rastro alguno de aquel compuesto extraordinario.
Además, incluso si Edison hubiera sido consciente de lo que había creado, difícilmente le habría resultado útil en su época. Las aplicaciones que hoy convierten al grafeno en un material tan prometedor –semiconductores, supercondensadores, antenas, filtros de agua, células solares o pantallas táctiles– estaban muy lejos de las preocupaciones tecnológicas de finales del siglo XIX.
Reinterpretar el pasado con ojos modernos
Más allá de si Edison llegó o no a producir grafeno sin saberlo, el estudio abre una pregunta fascinante: cuántos otros descubrimientos potenciales podrían estar ocultos en experimentos históricos cuyos resultados nadie supo interpretar en su momento.
"Descubrir que podría haber producido grafeno despierta la curiosidad por saber qué otra información se esconde en los experimentos históricos", reflexiona Tour. "¿Qué preguntas harían nuestros antepasados científicos si pudieran acompañarnos hoy en el laboratorio? ¿Qué preguntas podemos responder cuando revisamos su trabajo desde una perspectiva moderna?", agrega.
Los investigadores sugieren que otras tecnologías antiguas –como los tubos de vacío, las lámparas de arco o los primeros tubos de rayos X– también pudieron generar accidentalmente materiales o reacciones inusuales que pasaron desapercibidos en su momento. Al fin y al cabo, como señalan en su estudio y recoge Ars Technica, la innovación también puede surgir de "reinterpretar el pasado con herramientas y preguntas nuevas". A veces, el futuro ya estaba allí… solo faltaba saber verlo.
Felipe Espinosa Wang (3 de febrero de 2025). Edison pudo haber creado supermaterial sin saberlo en 1879. DW en Español. Alemania. Recuperado el 4 de febrero de 2025 de: https://www.dw.com/es/thomas-edison-pudo-haber-inventado-un-supermaterial-sin-saberlo-hace-casi-150-a%C3%B1os/a-75787266































